Teléfono (+34) 93 849 73 32 | Email: info@abellanpintors.com
El pintado de estructuras metálicas exige experiencia, técnica y precisión en cada fase. En Abellan Pintors, cada pintor de estructuras metálicas analiza el tipo de metal, su ubicación y condiciones ambientales para aplicar el sistema más adecuado y garantizar un resultado duradero.
Trabajamos con recubrimientos industriales homologados, como epoxi, poliuretano, acrílicos o esmaltes sintéticos, diseñados para pintar estructura metálica con la máxima adherencia y protección frente al desgaste, la humedad o los cambios de temperatura.
Además, cuidamos la estética y la iluminación de los espacios, utilizando colores que mejoran la visibilidad y refuerzan la imagen profesional del entorno.
En Abellan Pintors realizamos proyectos de pintado de estructuras metálicas tanto en interiores como en exteriores, adaptándonos a cada entorno y sector.
Nuestros especialistas devuelven la imagen original del metal o aplican nuevos acabados corporativos, aportando valor visual y uniformidad al entorno.
Aplicamos sistemas de recubrimiento que prolongan la vida útil de las estructuras y evitan su deterioro por factores ambientales, químicos o mecánicos.
Cada pintor de estructuras metálicas de nuestro equipo revisa y repinta zonas desgastadas, asegurando la conservación de las superficies a lo largo del tiempo.
Cuando el proyecto lo requiere, realizamos procesos de pintar estructura metálica con pinturas ignífugas, impermeables o anticorrosivas, según las exigencias de seguridad o normativa.
Contar con un pintor de estructuras metálicas especializado marca la diferencia entre un trabajo estético y una protección duradera. En Abellan Pintors aplicamos sistemas industriales que garantizan resistencia, uniformidad y cumplimiento técnico.
Ventajas de confiar en nuestro equipo:
Selección del sistema de pintado de estructuras metálicas más adecuado según el entorno.
Ejecución planificada para minimizar tiempos y garantizar seguridad.
Servicio en toda España con sede central en Granollers (Barcelona).
En Abellan Pintors ofrecemos un servicio integral que abarca desde la preparación del soporte hasta el acabado final. Antes de pintar estructura metálica, limpiamos, desoxidamos y sellamos cada superficie para asegurar una adherencia perfecta y un resultado duradero.
Nuestro enfoque combina innovación, sostenibilidad y eficiencia. Trabajamos con productos de bajo impacto ambiental y planificamos cada intervención para reducir interrupciones en la actividad del cliente.




Las empresas que confían en nosotros saben que no solo ejecutamos un servicio, sino que acompañamos el proceso completo, desde el asesoramiento hasta la entrega final. Estos proyectos son el reflejo de nuestra forma de trabajar: profesionalidad, innovación y resultados visibles.
En Abellan Pintors cada proyecto de pintado de estructuras metálicas se ejecuta bajo un riguroso control técnico. Nuestro equipo supervisa todas las fases: desde la preparación de la superficie hasta la aplicación y el secado final, garantizando uniformidad y adherencia en cada capa.
Antes de aplicar cualquier pintura, realizamos la limpieza y acondicionamiento del metal, eliminando polvo, grasa o residuos que puedan afectar al acabado. Después, verificamos el espesor de la pintura aplicada y comprobamos que cumpla con las especificaciones técnicas y normativas de resistencia y durabilidad.
Este enfoque nos permite ofrecer resultados constantes, duraderos y estéticamente impecables, respaldados por un equipo de profesionales que prioriza la seguridad y la calidad en cada intervención.
Desde 1959, en Abellan Pintors colaboramos con empresas de los sectores industrial, logístico, energético y de la construcción. Nuestra experiencia, compromiso y resultados nos posicionan como referente nacional en el pintado de estructuras metálicas.
Si buscas un equipo que combine conocimiento técnico, materiales certificados y atención personalizada, confía en Abellan Pintors: tu pintor de estructuras metálicas de confianza.

El pintado de estructuras metálicas requiere valorar mucho más que el acabado final. El estado del soporte, la presencia de óxido, las condiciones ambientales y el uso de la instalación influyen en la elección del tratamiento. Estas son algunas de las dudas que conviene resolver antes de intervenir sobre una estructura.
No existe un intervalo válido para todas las estructuras. Conviene revisar el revestimiento cuando aparecen zonas con pérdida de adherencia, desconchados, corrosión, golpes que dejan el metal expuesto o un deterioro evidente de la capa protectora.
Esperar a que el recubrimiento falle de forma generalizada puede aumentar el trabajo necesario para recuperar el soporte. Una inspección permite determinar si basta con intervenir en determinadas zonas o si es necesario renovar el sistema de pintado.
Sí, pero el óxido no debería cubrirse directamente sin valorar antes su estado. La corrosión, las capas mal adheridas y otros contaminantes pueden comprometer la adherencia del nuevo recubrimiento.
Antes del pintado se determina qué preparación necesita el soporte. En función de su estado pueden emplearse procedimientos manuales, mecánicos o de chorreado para alcanzar el grado de preparación adecuado antes de aplicar la imprimación y las capas posteriores.
Uno de los primeros pasos es comprobar el estado real del soporte. Un pintor de estructuras metálicas debe valorar aspectos como la corrosión existente, la adherencia de recubrimientos anteriores, la suciedad de la superficie y las condiciones a las que estará expuesta la estructura.
Este diagnóstico ayuda a definir tanto la preparación previa como el ciclo de pintado. Aplicar un buen producto sobre una superficie mal preparada puede provocar fallos prematuros aunque la pintura utilizada sea adecuada.
Depende de cómo se encuentre el recubrimiento existente y de su compatibilidad con el nuevo sistema. Si presenta mala adherencia, ampollas, descamación o corrosión debajo de la película, pintar directamente encima no resuelve el problema.
Cuando la pintura anterior se conserva en determinadas zonas, también hay que comprobar si puede mantenerse como parte del soporte. Por eso la decisión debe tomarse después de revisar la estructura y no únicamente por el aspecto exterior de la pintura.
La elección depende de las condiciones concretas de exposición. No requiere el mismo sistema una estructura protegida dentro de una nave que otra sometida de forma continua a lluvia, humedad, radiación solar o ambientes más agresivos.
En trabajos de pintado de estructuras metálicas, el sistema se selecciona teniendo en cuenta tanto el soporte como las condiciones de servicio. La protección frente a la corrosión y la compatibilidad entre imprimación y capas de acabado son factores que deben estudiarse antes de aplicar el recubrimiento.
El desprendimiento puede tener distintos orígenes. Entre ellos se encuentran una preparación insuficiente de la superficie, contaminación del soporte, corrosión bajo la pintura, incompatibilidad entre capas o una aplicación realizada en condiciones inadecuadas.
Cuando una pintura empieza a fallar, conviene identificar la causa antes de repintar. De lo contrario, el nuevo revestimiento puede terminar presentando el mismo problema aunque inicialmente parezca bien adherido.
Depende de la instalación, del alcance de los trabajos y de las condiciones de seguridad necesarias. En entornos industriales, la planificación cobra especial importancia porque determinadas estructuras forman parte de zonas de producción, almacenamiento o circulación.
Antes de intervenir, los pintores de estructuras metálicas deben estudiar los accesos, el estado de la superficie y cómo organizar las diferentes fases del trabajo. Esta evaluación permite definir la intervención teniendo en cuenta tanto las necesidades del soporte como la actividad que se desarrolla alrededor.
La durabilidad empieza antes de aplicar la primera capa. Una preparación correcta del soporte, la elección de un sistema compatible con las condiciones de exposición y el respeto de las distintas fases de aplicación influyen directamente en el comportamiento posterior del revestimiento.
También es recomendable revisar periódicamente las zonas más expuestas a humedad, golpes, abrasión o acumulación de suciedad. Detectar pequeños deterioros antes de que el metal quede desprotegido puede evitar que la corrosión avance y obligue a realizar una intervención de mayor alcance.
¡Escríbenos!